Dra. Lunic

Anticiparse al Dolor ¡Es PREVENIRLO!

Anticiparte

Hemos visto en charlas y artículos que lo más importante en el tema del dolor es la PREVENCIÓN de las situaciones que lo producen. Hay varias cosas que se pueden hacer para estar mejor y para anticiparse a situaciones que pueden traer dolor,  como por ejemplo:

  • Dormir en horarios adecuados y prepararse para el descanso.
  • Tomar pequeños descansos programados durante el día, todos los días.
  • Mantener una actividad física regular.
  • Mantener una dieta balanceada y sana.
  • Prepararse con anticipación, si se deben enfrentar situaciones que generan estrés.

El estado de ánimo con el que se vive y se trabaja también es importante, influye, y mucho, en el propio bienestar. Encontramos personas que esperan que todo cambie para estar bien y eso es peligroso, porque siempre para el que busca, habrá un motivo para estar mal. 

 

ATENTOS A LAS SIGUIENTES RECOMENDACIONES:

1. Situaciones particulares:

“A mi no me gusta la música estridente”

Si estoy en un lugar a disgusto me voy a sentir mal y a enojar y probablemente me va a dar dolor de cabeza. Aquello que se puede, y no es imprescindible, debe evitarse.

“A mi no me gusta ir a casa de tu familia”

Puedo espaciar las visitas pero tendré que aprender cómo llevar mejor esa experiencia para no ofender al otro. Cambiar el sufrimiento por la acción. Si es necesario, buscar ayuda para aprender a manejar del mejor modo posible para mí y para los demás esa situación.

“Tengo una familia imbancable/inaguantable”

Tengo que tratar de verlos solo lo necesario. Cuando debo verlos me tengo que preparar mentalmente, Tener preparados temas de conversación neutros que no generen conflicto y ante todo, proponerme “no me van a sacar de casillas. Al lograrlo uno va a tener la satisfacción de poder manejar adecuadamente lo que le molesta. 

“Tengo que afrontar la misma situación familiar”

Algunas veces estamos expuestos a situaciones familiares que pueden absorver energía y generar dolor físico y emocional. Si son repetitivas, es porque todos están actuando de la misma manera, incluso nosotros y la situación ha entrado en un círculo vicioso. Revisemos qué estamos haciendo para “mantenernos” en ese círculo. Puede ser más conveniente tan sólo dar un paso al lado, cambiar de estrategia y dejar de hacer lo que siempre hacemos.

“Tengo que ir a dar una explicación”

Me adelanto mentalmente y pienso en las mejores maneras, debo “armarme” para poder hacerlo.

“Tengo que enfrentar una Operación”

Debo prepararme, conversar sobre mi sensibilidad al dolor con mi cirujano y/o anestesista, aclarar como se va a estar en comunicación segura, entender que tal vez algo moleste, pero que es pasajero, que va a pasar, todo esto para evitar desesperar. Hablar y aclarar “estoy tomando Naproxeno, Ibuprofeno, etc.”.

Lo mismo con el dentista, en este caso hasta se puede acordar con él tomar un analgésico y un calmante dos horas antes de ir. Importante: NO tomar aspirinas en estos casos.

Estas estrategias están destinadas a estar preparados en estas ocasiones, para evitar que al estar desprevenido, la emoción (sorpresa, disgusto, dolor) me juegue malas pasadas. En lo posible no hay que dejar “crecer” el DOLOR.

Cuando siento que una medicación no me está haciendo bien, debo decirlo a mi médico cuanto antes. Si el modo de atender de un médico o lo que me dice no me hace bien, debo buscar otro médico. No todos coincidimos con todos, y la buena relación médico-paciente es fundamental en el tratamiento.

 

TargetHay que anticipar soluciones positivas a lo que sé que no me gusta,  o no puedo evitar. Una forma es escribiendo MI PLAN y analizándolo. Si me sobrepasa, pido un consejo.

 

2. Cuidado de los pies:

Si sufro de una enfermedad reumática debo saber si estoy “pisando” bien. Fijarme si tengo buenos apoyos. Con el tiempo los pies “quedan cada vez más lejos” y los descuidamos.

Los pies deben estar “bien hechos”, con las uñas cortadas en forma prolija, pedirle a otro que lo haga por nosotros si no podemos pagar un pedicuro.

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No debemos sentir molestias al caminar porque esas molestias nos van a traer posiciones de defensa que van a provocar dolores en la cadera, la cintura, la espalda y hasta la cabeza.

No tener uñas encarnadas. Usar buen calzado. Evaluar con el médico la necesidad de usar plantillas. Usar zapatos cómodos que no me generen cansancio extra.

Si hay derrames o várices es conveniente usar medias elásticas. Principalmente en caso de viaje en avión o micro por muchas horas, van a ayudar a que se esté mejor. 

 

3. Importancia del abrigo

No debemos estar desabrigados porque si sentimos frío nos vamos a contracturar y las contracturas producen dolor.

Saber que con los años las enfermedades crónicas se van a ver acompañadas de otras dolencias típicas de la edad, tales como artrosis, osteoporosis, etc.

 

4. Mantener una visión clara de la vida

La gente tiene la expectativa de “curarse” estar de nuevo como si tuviera 20 años y NO. Hay que aceptar sin enojarse que no sólo algunas enfermedades no se curan sino que se van sumando malestares normales de la edad.

Cuánto más es joven la persona, más expectativas tiene para la vida y se pone peor ante el dolor o un padecimiento crónico. Pero si estoy de mal ánimo menos me voy a recuperar.

NO es bueno pelearse con la realidad que a uno le toca. Lo aconsejable es tratar de tramitarla lo mejor posible, ser creativo y buscar las soluciones que sean adecuadas para cada caso.

El paciente quiere estar “lo mejor posible”, y en esto el equipo de salud debe colaborar, pero es conveniente aclarar y aceptar, que no se puede prometer curación, al menos hasta ahora, pero que sÍ se va a “enseñar a prevenir y a manejar las situaciones que se presenten y también el estrés que causan”. Tener la certeza que existe un “cómo”.

 

¿Qué son los CRITERIOS DE DIAGNÓSTICO?

Son los síntomas y signos físicos que permiten al médico hacer un diagnóstico. Cuando están todos presentes cualquier médico hace el diagnóstico, pero en general las enfermedades no comienzan con “todo junto”, sino que los síntomas y signos van apareciendo de a poco y a veces pueden pasar 3, 4 ó 5 años antes de llegar a un buen diagnóstico.

En el caso de la artritis reumatoidea confirmar su presencia puede llevar años. Y hasta no tener certeza no se pueden dar fármacos que si bien son buenos, no se deben dar si no se está seguro.

El tratamiento del dolor tiene escalones:

1°) Tratar que el dolor pase con descanso, masajes, calor, frío.

2°) Usar Analgésicos y/o antiinflamatorios

3°) Agregar Coadyuvantes de los analgésicos (pregabalina, sertralina,etc)

Hay estadíos, distintas etapas por las que se atraviesa con el dolor.  Las emociones modulan la percepción del dolor. Cuando uno se ofusca y se ofende el que pierde es uno, porque se libera “veneno interno” (adrenalina, cortisol, etc.) y eso me pone más vulnerable.

Es lo mismo que el “pellejito” en el dedo, cuando lo tengo siento que todo me toca ahí. Esa parte esta sensibilizada. Cuando la persona está con DOLOR CRÓNICO es lo mismo que tener el pellejito, pero en el sistema nervioso, todo lo pone mal, lo irrita, pero el cerebro no es como la piel, que se repara y pasa el dolor.

El cerebro aprendió con la sensibilización a defender mejor la vida, ahora es más experto y más activo, más fácilmente excitable. A ese cerebro todo lo irrita, todo lo activa, no es psicológico porque el cerebro ya está sensibilizado que es una forma de estar “lastimado”.

Tenemos que aprender a manejarnos sin que nada nos “roce”.

Darle a ese cerebro excitable la medicación adecuada, para aquietarlo, el anticonvulsionante (pregabalina) “tranquiliza la neurona”, la sertralina hace todo más suave para la neurona, la apacigua aumentando sus propios neurotransmisores para que pase bien la información que contrarresta la percepción de amenaza.

El DOLOR es una alteración funcional del cerebro para preservar la vida, la persona que sufre DOLOR CRÓNICO vivió situaciones que pensó que la iban a destruir.

 

¿Y qué pasa con la familia?

La familia debe tener paciencia, apoyar el tratamiento, no hacerle todo al enfermo pero sí ayudarlo. Hay que tratar el dolor crónico como familia. Todos deben entender y colaborar.  La familia tiene que entender que, a todos como seres humanos que somos, nos puede pasar, nadie está exento, por lo tanto se debe ser piadoso.

 

No hay que FM psicoeducación y relajación_post“cargarse” al enfermo al hombro, ni hacerle todo para sobreprotegerlo, pero sí llevar la situación entre todos. 

 

 

Es cierto, cuesta aflojar y poder cambiar las cosas negativas. Por esto, debo elegirme, elegir lo que es importante para mí, porque si no estoy bien yo …¿cómo puedo estar bien con los demás?

Es cuestión de saber “jugar a la vida”, cada cosa puede ser una obligación o un placer. Uno decide.

Se recomienda ver y compartir:

– Fibromialgia la enfermedad silenciosa, por: Dr. Santiago Soto Obrador

– Consejos para familia y amigos sobre cómo afrontar la fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica.


Esta información pertenece a la Reunión semanal del Grupo del Hospital de Clínicas. Este material se recopiló gracias a la colaboración de la Sra Laura Meschinf.

Dra. Lunic